✏ Capitulo Nº1: Black Keys
domingo, 4 de julio de 2010 @ 17:54
— ¿Como estas? – pregunto un señor acercándose a mí, yo estaba sentada al lado de la tumba de mi padre, recién lo sepultaron, en verdad nunca conocí a mi familia a pesar de que tengo 16 años no me dio la curiosidad mi mamá había muerto hace años en combate, era policía y dio su vida por el servicio, la verdad no la recuerdo solo recuerdo a mi Pa que me quería demasiado, pero se fue el cáncer le gano y yo gane soledad infinita, no sabía donde pararía mi vida, ni mis esperanzas, como ya dije no conozco a mi familia y tampoco sabía quién era el señor que me hablaba, lo mire y tenía el pelo ondulado y llevaba traje de jardinero, nadie había ido al velorio de mi papá estaba sola allí, me dejaron todo lo que fue suyo y gracias a ello puedo sobrevivir pero el abogado dice que no puedo tocar dinero hasta que tenga 18 y en verdad el va ser como mi representante el mueve el dinero, es un amigo de mi papá de confianza fue al velorio y estuvo menos de 10 minutos allí, mi soledad y el señor que aun me miraba curioso de mi pena era lo único que quedaba
— Mejor - dije forzando una sonrisa en mi cara me miro, puso una flor en la tumba de mi papá y se despidió, a una casa, no quería estar sola, nunca fui al colegio ya que mi papá ejercía de profesor él me enseñaba e iba a puro hacer las pruebas al colegio, era más simple de lo que creen
— es hora Anita – dijo el abogado llegando de nuevo a la tumba de mi padre que ya hacia su cuerpo bajo tierra, una lagrima recorrió mi mejilla con delicadeza y llegando su sabor salado a mi boca, regale un beso a mi padre y me fui, Dentro de lo que entendí, mi padre tenía dos casas una acá en Chile y la otra en EEUU ya que tuvo un pasado musical en una banda no muy reconocida, así conoció a mamá, un amor que decían que podía ser imposible, si se pudo y se amaron más que nunca según la descripción del Sebastián, el abogado.
— ¿donde iré?- le pregunte, me paso una carpeta con las cuentas del banco, todas pagadas y todo estaba en orden y atrás estaba el testimonio, me iba a ir a la casa de uno de sus mejores amigos, una pareja el apellido nunca lo había escuchado en verdad, solo sabía que mañana el vuelo partía temprano y debía hacer mis maletas con ropa al llegar a casa, Sebastián se encargaría de la casa y de las cosas de mi papá, para mi mejor suerte el vive al lado de mi casa, así no pasaría nada a nuestra casa, pero me iría SOLA con unos desconocidos, dice que tiene 4 hijos y uno corresponde a mi edad, la casa había una foto en la carpeta y se mostraba como una mansión, tenía miedo.
El viaje se atraso magistralmente y termino llegando en la noche allí. Los nervios me recomen.
El vuelo como el movimiento de todo, fue corto las mucamas de la casa me ayudaron en todo, mi papá maneja mucho dinero, pero algo paso antes del viaje, leí mejor los papeles y no podía ni manejar ni el auto ni las casas antes de los 18, pero el dinero si, exigí mis derechos antes de irme y me hicieron una cuenta en el banco, Sebastián ya me causaba algo de desconfianza, dejando una casa y dos autos, me fui a EEUU y allí me recibirían con mis maletas y la primera ropa que pille y sin olvidar ni mi celular ni mi Ipod, llegue y había poca gente unas 15 más o menos dispersas con carteles y todo, busque mi nombre, nada.
Una media hora más espere y una llamada telefónica me asusto, este mi ringtone de vez en cuando suena muy fuerte y todos me miraron asustados
— Alo? – preguntare
— Hola, ¿es Usted Ana? – pregunto un señor desde el otro lado con una dulce voz
— Sí, ¿por qué? ¿Quién es Usted? –pregunte asustada, mientras la gente desviaba la mirada
— Soy el señor Paul Jonas, el viejo amigo de tu papá, me avisaron que vendrías mande a un amigo que es negro y le llaman Big Rob, recién salió de la casa y estará en unos 5 minutos allá, Sorry por no poder ir nosotros a buscarte por asuntos de mis hijos, cuando el llegue dile que me llame, en verdad disculpa por hacerte esto, pero estamos algo ocupados, no te llevaran a casa te llevaran a u concierto, allí estamos, Big Rob se encargara de tus maletas, entiendes? – pregunto algo ajetreado y música se escuchaba un poco más atrás, como si estuviera saliendo de una habitación
— SI, muchas gracias - respondí
— Bueno debo irme, adiós te esperaremos – dijo cortando el teléfono como dijo el u señor negro y grandotote con u cartel, me acerque a él curiosa
— Hola yo soy la del cartel – me miro y sonrió, me paso la mano para saludarme y tomo mis maletas
— ¿dónde vamos? – pregunte me miro serio y entramos a un auto común y silvestre pero negro y el acomodo las maletas y me indico donde sentarme
— ¿cuánto falta? – pregunte el me miro e indico con la mano un estadio de donde desbordaban niñas a su alrededor pasamos por al lado y entramos en una puerta con seguro
— Al fondo están los señores Jonas, anda tu, debo ir a ver algo – dijo su voz áspera y regalándome una dulce sonrisa después, era como un osito, me daban ganas de abrazarlo, pero no era abrazable, camine y tres jóvenes estaban y mas allá en la sala siguiente unos señores, una señora más o menos delgada pelo ondulado y con un vestido recatado y se veía agradable esperaba nerviosa mi llegada, y a su lado de la mano un señor que nervioso miraba a los lados
— tú ¿qué haces aquí? – pregunto un chico de pelo rizado y nariz puntiaguda, yo ya los había visto, antes... En la tv, los Jonas
— No vine por ustedes – dije y seguí caminando seria, no es que me caigan mal, pero ya tengo sueño y digamos que no ando de buenas hoy
— Hola, tú debes de ser Anita – dijo parándose la señora y abrazándome, necesitaba un abrazo y rompí en llanto
— Tranquila todo estará mejor – dijo el señor acariciando mi espalda, me separe del abrazo y restregué suavemente mis ojos para que el delineador no se corra
— vamos a casa – dijo la señora
— discúlpanos nos presentaremos – dijo el señor poniendo en fila a la familia y entre ellos los Jonas
— Yo me llamo Paul – dijo mostrándose
— Ella es mi esposa Denise – y ella sonrió dulcemente
— ellos son mis cuatro hijo: Kevin, Joseph, Nicholas y Franklin – dijo mostrándolos uno por uno, después de presentaciones y todo descubrí que mi padre les hablaba mucho de mí por cartas y todo sabían que bailaba y lo apoyaban inclusive Denise se izo cargo de mí, me dijo que si yo quería podía ser como mi mamá, pero yo rechace en verdad eso se daría con el tiempo y ella entendió
— ¿Y tú a que colegio ibas? – pregunto Joe, un chico atractivo de pelo desordenado y con una sonrisa casi irresistible, pero me gustaba como amigo
— No iba, mi papá hacia muchas cosas y entre ellas era mi profesor – afirme acomodando mi pollera, íbamos juntos yo iba al medio, adelante iba Denise con Paul y atrás íbamos los jóvenes, el auto era amplio y tenia de todo, Big Rob no sé donde se quedo pero o iba con nosotros
— Entonces estudiaras con Nick – dijo Kevin mirando a Nick mientras su piel se volví roja como un tomate, me miro sonrió nervioso y afirmo algo enojado con Kevin
— ¡Aquí, aquí es! – dijo Frankie tomándome de un brazo y bajándome del auto cuando este se detuvo y afirmativo, era gigante, una piscina, un árbol mutante gigante y un perro, ¡UN PERRO!
— Elvis! – grito el chiquitito y el perro amenazante venia hacia a mí a comerme, corrí para el auto pero en el camino me encontré con Nick me tomo de la mano y me puso detrás suyo para defenderme
— descuida no hace nada, ¡ven Elvis! – dijo agachándose, mientras todos empezaba a entrar a la casa con mis valijas, yo estaba con Nick mientras el perro se acercaba lentamente me miro y Nick me sonrió tomándome la mano y haciéndome acariciarlo
— Ves, no hace nada – mire a Nick y mis cachetes tomaron color y me los tape con las manos mientras el acariciaba al perro
— Que perro más lindo – dije acariciando sus orejas, Nick me miro nuevamente y estuvimos como 10 segundos así hasta que Joe grita
— ¡Entren! – mire para adelante y seguí, habían un pasillo de entrada enorme, después una sala de estar y a su costado puertas y una escalera
— Nicholas muéstrale la pieza que le preparamos – dijo Denise, al ver mis maletas las tome e intente cargarlas, mal intento estaban pesadas