✏ Capitulo Nº15:
domingo, 4 de julio de 2010 @ 18:08
“I’ll be on the hotline like err'day, Makin' sure the DJ knows what I want him to play...” Dios, ya son las 7... ¿Y si duermo 5 minutos más? Anoche me acosté muy tarde por ese maldito trabajo de historia. Y naturalmente, me quedaré dormida y luego llegaré tarde, como los tres días anteriores.
Obligada, me levantaré.
Encendí la luz, el televisor y mis baterías. Arrastré mis pies hacia el clóset, y tomé algo simple, casi con los ojos cerrados, algo como un jeans normal, una polera manga corta y zapatillas.
Abrí las cortinas y ya no fue necesario tener las luces prendidas.
Mientras me cambiaba a medio dormir, busqué el control remoto palpando mi cubrecama. Y nada, los programas de siempre en su canal de siempre. Afortunadamente, las noticias siempre me salvan.
El día de hoy está extremadamente soleado, perfecto para dejar el bus e irme en bicicleta. Tanto como para quitarme el abrigo e ir sólo con polera. Eso quiere decir que empieza la primavera, al fin, y mi cumpleaños en un mes, luego de tanto tiempo de espera.
Bajé las escaleras supersónicamente y me dirigí a la cocina para desayunar. Cuando llegué, mi mamá estaba aún cocinando los huevos, y mi hermano mayor, con su cara estampada en la mesa.
-¿Le pasa algo? –pregunté a mamá
-Rinde un examen hoy –contestó dejando los huevos sobre la mesa
-Qué buena razón –dije con sarcasmo, girando los ojos
Y para terminar mi rutina, terminé con el desayuno en la garganta, tomé mi mochila y partí al colegio. Esta vez, sobre ruedas bajo los rayos del sol.
A veces es rico sentir el viento rozando mi cara, o los rayos del sol avivando el ambiente.
Y ya cuando iba a la mitad del camino hablando sola, divisé a los chicos saliendo de su casa, cada uno en su auto, y como de esperar, Sofía iba con Nick.
Por un instante me pregunté si ir a saludarlos personalmente, saludarlos desde lejos o simplemente esperar a encontrarme con ellos en clases. Ya me vieron, sólo los saludaré desde lejos.
El auto de Joe paró cuadras después, cuando al fin logré alcanzarlos, y una chica subió al asiento del copiloto. Apuesto a que es Fer. No basta ser adivina para saberlo.
Llegué sin aliento al colegio, y en la puerta encontré a Berni esperando mi llegada. No apuré el paso hacia ella, no me daba la batería para caminar tan rápido, y luego llegué dos horas después hacia donde estaba ella.
-Para qué más cansada, por favor –dije subiendo cada escalón hacia ella
-No me digas... –dijo- oye, ¿por qué no fuiste anoche a la fiesta de Andrea? –indagó intentando cambiar de tema
-¿Qué? Estuve hasta las 3 haciendo el trabajo de historia, ¿lo olvidas? –expliqué caminando por los pasillos del colegio
-Chuuuuuuuuuta! El trabajo de historia... –se detuvo y me mostró su mejor cara de preocupación- si no voy este sábado a la fiesta de Justin, no tienes por qué preguntar –siguió caminando y tomó un rumbo distinto- ¡nos vemos luego!
Caminé a mi casillero, dejé mis cosas y tomé mis libros de matemáticas. Cerré mi casillero y la cara de Nick apareció con intención de asustarme. Argh.
-¿Hola? –dije levantando ambas cejas
Enarcó una ceja.
-Se saluda primero –me expliqué
-Hola –me dijo chistoso, y rápido apretó mi guatita para darme cosquillas
-¡Ay! Tonto, no –recogí mi mochila del piso y caminé a su lado
-Te vi en bici en la mañana
-Lo sé, te saludé también... Hola- saludé a una amiga mientras caminaba- oye, ¿y la Anita?
-No sé, anda por ahí... -¿por ahí? no sé, yo... no me meteré
-Por ahí... –repetí en voz baja
-Me voy a clases, te veo después, ¡adiós!
-Adiós
No me puedo concentrar. El profesor de matemáticas explica y explica y yo sólo veo números que no me dicen nada, danzando en la pizarra.
Las dos horas se me hicieron larguísimas, pero por fin ya salí.
Voy caminando por el pasillo cuando se me cruza. Es inevitable no saludarlo.
-Hola, Joe –lo saludé con una sonrisa dibujada en mi rostro. Siento que cada vez que lo veo siento una emoción totalmente distinta y de una mayor magnitud que la otra
-Hola, Vale –me saludó, con la misma cara de todos los días, y probablemente la misma emoción
[...]
-Está bastante soleado hoy, ¿lo notaste? –balbuceé sin saber qué tema tocar
-Jaja, sí, lo noté... –me miró un poco incómodo- Uhm... debo ir a clases ahora
¡Vamos! Valeria, dile, ¡reacciona! no dejes que se te pase esta oportunidad.
-¡Oye! –vociferé haciéndolo voltear mientras se alejaba de mí
-¿Sí?
-El equipo de fútbol jugará hoy a las 12, ¿vendrás? –indagué insegura
-Oh, sorry, me juntaré con Fer a esa hora –y apenas terminó de decir esto, sonó la campana
-No importa, hay... muchos juegos durante el año. Nos vemos
Me doy cuenta de que me es muy difícil compartir una conversación con él.
Para qué pregunté, si ya sabía la respuesta.
Fuerte declaración: si Fer no me cayera bien, o si no fuese amiga de Sofía, creo que le haría la vida imposible.
Me quedé parada otra vez hablando sola, cuando me acordé, ¡las partituras de Dani! Debo ir al salón de actos y entregárselas. Dios, cómo se me pudo olvidar.
Corrí lo más rápido que pude, para no llegar luego tarde a clases, cuando la divisé a lo lejos, esperándome.
-Siento el retraso, aquí las tienes –hablé casi sin aliento
Debía entregarle unas partituras de canto. Ella no las tenía, y yo estaba más que obligada que pasárselas. A veces me apesta ser la única responsable.
-Gracias –las recibió con una tímida sonrisa en su cara- La profe dijo que cambiaron el ensayo a las 5, mañana
Suspiré.
-Ok, mañana estaré –contesté de mala forma- nos vemos mañana
Y corrí de vuelta a clases.
-Llegas tarde –anunció la capitana del equipo
Bastante tenía con la inasistencia de Joe, ahora la malhumorada capitana. Menos mal que Berni sí asistió, como buena mejor amiga que es.
Ya va a ver la capitana, cuando vea que un día yo sea la capitana de las cheerleaders.
Viene el medio tiempo y comienza la rutina. Esta vez, yo seré elevada. Me da mucho terror aún, siendo que he hecho esto desde hace años.
Coreografías, saltos y gimnasia. Todo coordinado y perfecto. Y aquí viene, deséenme suerte.
Cinco seis siete ocho... Cuento los pasos en mi mente, y en segundos, ya estoy arriba. Mis piernas tiemblan, pero debo mantenerme dura. Ya me van a lanzar y voy a caer rodando, ¡moriré! ¿El de allá no es...?
-Listo, todo vendado. Después de clases ve al doctor, para que te haga unas radiografías –me informó la enfermera
No sé cómo me desconcentré, y al momento de lanzar, caí justo al lado de una de las bases.
Muchos dicen que cuando ocurre una caída en una elevación es culpa del grupo entero, pero en este caso, la culpa es totalmente mía.
-¡Vale! ¿Estás bien? –como si nada, entró sin tocar. Y con Fer a su lado
-Sí, estoy bien, no tengo absolutamente nada. Creo que tendré sólo dolores musculares y unos cuantos moretones, no es nada –hablé inexplicablemente rápido
-Lo siento mucho, debería haber ido
Deberías.
-No es nada, ya habrán otros partidos... –otra vez, la campana interrumpe nuestra conversación
-Nos vemos, Vale. Espero que estés mejor –dijo Fer dulcemente. Odio que sea tan buena persona