✏ Shoot: True Blood
lunes, 19 de julio de 2010 @ 15:20
—DIOS Nicholas, puedes dejar de ser tan… ASI – me gritó Selena por el teléfono, ya era la 5ta vez que peleábamos, estaba cansado, yo no sé porque acepte estar con ella. En simples palabras Hollywood es una FARSA, todas las parejas están hechas, no podía amar a Selena y dudo que llegue un día en que lo pueda hacer, 1 mes intentándolo y solo besos de mentira, de plástico
—SELENA ME TIENES CANSADO, TERMINAMOS – dije drástico al teléfono
—No me cortes Nicholas, esto se puede resolver, POR FAVOR mi contrato no cerrara sin ti – dijo ella cambiando el tono
— ¿Cómo quieres…? Selena no es cosa mía, me tienes cansado, cansado de que creas que soy un robot o algo así que puedes controlar, cambiar mi personalidad, mi ropa, TODO , en verdad… ADIOS – dije apretando mi iPhone y apreté el único botón para apagar
— ¿Alguien de sangre AB, Rh positivo? Sé que es difícil encontrarlos, pero lo necesitamos, una chica lo necesita – gritó la enfermera algo desesperada, una familia al instante se paro: una niña, dos chicos como de mi edad tipo 16-17 años y una pareja de la mano, la niña lloró. Yo tengo sangre ese tipo de sangre, pero… yo estoy esperando empezar mi examen de insulinemia, para ver cómo voy con mi diabetes.*Para las que no saben tu cuando te hacen una insulinemia miden la cantidad de glicemia en la sangre, el examen dura dos horas porque comes técnicamente azúcar y después ven como digiere tu organismo en reposo el azúcar, como es de rápido y todo, si hay problemas en el páncreas todo eso, normalmente después de las dos horas te sacan un poco de sangre y la miden para ver cuánto digerido o cuanto nutrió al cuerpo y voladas.
—POR FAVOR se lo ruego algún donante, mi hija está muriendo – dijo una señora llorando, todos la miramos, faltaba 20 minutos para hacer el examen, ¿qué hago?. Por un lado ayudaría a esa niña que necesitaba sangre pero por otro lado estoy CANSADO de la prensa, estoy cansado que mal interpreten todo lo que hago por buena voluntad, ¿acaso siempre debemos esperar algo a cambio?. Mire mi reloj, no había pasado ni un minuto y decidido me pare y me dirigí a la enfermera
—Yo tengo ese tipo de sangre – dije dispuesto, aquella señora exploto en llanto, estaba devastada
— ¿Tu para que venías? – dijo mirándome de arriba hacia abajo la enfermera
—Insulinemia, pero puedo retrasarlo si es necesario – aquella señora me sonrió y su familia alrededor también
— ¿Nicholas Jonas? – dijo la enfermera mirando una tabla de horarios y papeles, me miro y afirme
—Ven para acá – me dijo indicándome, antes de irme, sentí como un pequeño bulto me abrazo de las caderas
—Gracias –dijo la pequeña niña que aun lloraba, solo le sonreí y seguí el camino. Fuimos directamente a la pieza de la paciente y me detuve un instante para apreciarla mientras la enfermera buscaba los instrumentos necesarios. Se encontraba en la camilla una chica joven de mi edad, pelo ondulado, delgada y su rostro estaba blanco y tenía pequeñas ojeras algo moradas, sus manos estaban cruzadas y casi no se movía. Me siente a su lado en una silla mientras esperaba, toque su mano a ver si ella estaba fría o caliente, la toque suavemente y la apretó, estaba tibia y una sonrisa en su cara se dibujo.
—Nicholas ven, debo comprobar tu sangre primero, será corto – dijo indicando la mesita, me senté y extendí un poco mi brazo encima de una almohada, al señora busco mi vena y saco un poco de sangre.
—Listo voy y vuelvo, espérame acá – dijo tomando la muestra de sangre y la paso de la jeringa a un pequeño tubo de ensayo. Me senté a su lado y ella sintió al parecer que yo aun estaba allí toque su mano de nuevo y había un contacto mágico, aunque ella no estaba consciente y yo estaba realmente haciendo una locura, era lindo. Sonrió nuevamente y decidí cantarle, ¿pero qué?
—If time was still the sun... - empecé a cantar de apoco y ella aun estaba dormida ¿o en coma? Ni siquiera sabía que tenía pero algo me decía que me quede con ella, a apoyarla, a pesar de que ella tuviera 5 personas afuera esperando que ella mejore, yo también quería ayudarla.
Aun de su mano, de apoco al empezó a apretar un poco más y detuve mi canto, la mire y ella de apoco despertaba, me aleje de apoco y ella abrió los ojos. Me miro extrañada, se miro y se cubrió un poco con las frazadas
—Tu…e… ¿quién eres? ¿Qué… haces aquí? – dijo mirándome extrañaba o asustada
—eee… me pidieron que donara sangre y estoy esperando a la enfermera para que me la saquen, para ti – dije, sentí que al mirarme, mis mejillas se pusieron rojas, lo supe porque ardían y no podía dejar de mirarla para que estas se apagasen
—Aaah… - dijo respirando, se tranquilizo y se relajo en la cama – ¿mi familia? – dijo mirándome
—Creo que afuera, una señora me pidió que donara sangre – dije intentando mirar por la puerta
— ¿Puedes llamarlo? – dijo restregando sus ojos
—No lo sé, es que la enfermera te dirá – dije volviendo a la silla
—Por favor – dijo suplicándome
—Bueno ya, voy y vuelvo, pero si viene la enfermera dile que volveré – dije indicándola con el dedo
—Obvio – dijo sonriendo
Salí y no estaba muy lejos de la sala de espera, me acerque a la señora y ella se asusto
—Su hija esta despierta – le dije apoyando mi mano en su hombro para que me viera
— ¿Despertó? – dijo me miro y salto a mis brazos – ¿qué hiciste? Estábamos de hace 3 semanas esperando que despierte de su coma, muchas gracias muchas gracias – dijo abrasándome, intente reconfortarla con el abrazo dentó de lo que pude o mi cuerpo dejaba
—Ella la espera – le dije indicándole la pieza, ella me soltó y saco sus lágrimas
—Gracias - dijo con una sonrisa inmensa en la cara, era lo que necesitaba.
La seguí y la enfermera iba saliendo y me miro enojada, la señora paso y escuche el reencuentro la voz de la niña y el llanto de la madre
—Nicholas ven para acá, tu sangre coincide con la de ella – dijo mirándome, le seguí y ahí mismo me saco la sangre, tardo un poco, pero lo suficiente para que viera los reencuentro con toda la familia, todo estaban realmente felices ella aun más, lloraba a cada instante, sus amigos, su hermanita, su padre, todo estaban en las mismas, tal vez porque nunca lo he sentido no puedo decir que se siente. Mi familia es tan perfecta (? Joseph, el típico revoltoso de las familias, siempre hay uno así. A pesar de que tenia 19 años el era muchas más inmaduro que yo, después más grande aun estaba Kevin que estaba casado y todo, el más viejo y peludo de la familia tenía 22 años, tiene 22 años, pronto estará de cumpleaños. Al final esta Frankie y mis padres, creo que todos…si les pasará eso lloraría, por mis amigos también… tal vez, si sé que se siente. Aunque en verdad en la familia todo había cambiado de hace tiempo, eso era antes, era perfecta hasta que Kevin se fue a cada, Joseph llevo a Taylor a casa y mis padres se separaron, si sé que es ese dolor, de perder la unidad por causa de algún integrante de la familia, no quiero echarle la culpa a mis hermanos, pero de cierta forma los odio, porque ya no es como antes.
—Listo – dijo la enfermera sacando la aguja y dolió un poco, puso un pequeño parche encima y puso la sangre rápidamente en la de la chica, que ni siquiera sabía su nombre
—MUCHAS GRACIAS – dijeron todos al unísono
—De nada, ella se lo merece – dije sonriendo lo más que pude, necesitaba azúcar
—Nicholas ahora debes comer sino tendrás lipotimia– dijo la enfermera saliendo del cuarto con las agujas y los algodones
—Nunca terminare de agradecerte, ni siquiera sé como despertaste a mi hija, pero quiero agradecerte, ¿cómo te puedo agradecer? – dijo el señor acercándose
—No sé la verdad que hice con su hija, solo cante – dije encogiendo los hombros
—Gracias – dijo la chica
—De nada en verdad – dije sin poder ya más sonreír, era ya incomodo
— ¡Ya sé! ven a comer a casa – dijo la señora con una sonrisa en la cara
—Bueno bueno ya – dije agitando la cabeza, camine hacia la puerta, necesitaba comer, sino me desmayaría
— ¿Te vas? – me dijo al chica
—Vuelvo – dije con una sonrisa, ella… me podía algo nervioso… de alguna forma lo que no hace Selena, ella lo hace con una mirada ¿es eso posible?
Busque un kiosco rápidamente, pedí un café y un paquete de galletas, mis piernas empezaban a temblar rápidamente y mi cabeza me daba vueltas, será mejor que coma rápido. Me senté en el mismo haciendo de antes, el mismo donde estaba antes de donar sangre, el mismo antes de enamorarme, WAIT WAIT WAIT, ¿enamorado? ¿Nick Jonas enamorado? Aquellas canciones de amor que no sentía yo, ¿ahora podían ser mías?, espera espera, discernir dice siempre Miley, primero… no ciento esto por cualquiera eso está claro, segundo, es hermosa, DIOS sí, estoy loco.
—Estoy loco – dije dejando mi mirada en un pleno horizonte, buscando la mancha imposible en el piso, engullí las galletas y tome dos sorbos grandes de café y estaba listo
— ¿Nicholas puedes venir? – dijo la niña, la pequeña que esperaba. Afirme con mi cabeza y me tironeo de la mano y me llevo a la pieza, esa misma, donde había sucedido
—Mi hermana quiere hablar contigo – dijo la niña dejándome en la habitación. Mire y ella aun estaba en la camilla, pero movía de apoco sus pies y su musculatura, muy de apoco.
— ¿Nick? – me dijo mirándome y deje de mirar sus pies con uñas bañadas en esmalte morado
— ¿Si?- la mire nuevamente y me acerque a ella
—Gracias – dijo nuevamente
—Realmente o tienes que agradecerme nada, solo hice lo que debía – dije sentándome a su lado
—Por todo – dijo tocando mi mano, mire el contacto y entrelace nuestras manos, las mire y ella se sonrojo
— ¿Cómo te llamas? – le pregunte, ella rio
—Sofía Donoso – dijo mirando sus pies algo concentrada en moverlos, el silencio de hacia infinito y los dos mirábamos sus pies, se movían muy de apoco, pero se movían
—Ya hija, nosotros nos devolvemos a la ciudad, volvemos en dos semanas más ¿ya? – dijo su mamá con todo atrás suyo
—Bueno – dijo ella algo desanimada peor aun su sonrisa estaba allí. De apoco todos se despedían y prometimos pronto hacer una cena, pero cuando ella ya estuviese totalmente recuperada.
Después que ellos se fueron las conversaciones se hicieron largas y me acompaño también a hacer mi examen, descubrí más de ella, descubrí que no me conocía, descubrí que le gustaba la misma música que mi y que se sentía sola, las conversaciones variaron de lo simple a lo complejo, sentí que podía contarle todo y ella me contaba con pelo y detalle cada angustia, en menos de 2 horas ya nos hicimos amigos
— ¿No me digas tienes hermanos? ¿En serio? Que entretenido – dijo feliz
—Tú también tienes una, ¿o no? – le pregunte
—Técnicamente no, ella es adoptada – dijo bajando el volumen
—Ahhh…– respondí
—Live the Party – DIOS mi celular, ¿qué hora es?
— ¿Alo? – conteste rápidamente, era mamá
—Nicholas, es hora de comer, te toca venir a casa a comer – dijo mamá algo acongojada
—Disculpa mamá me encontré con una amiga y me tarde pero ya voy – le dije y terminamos la conversación
—Bueno debo irme – le dije revolviendo mis rulos
— ¿Nos volveremos a ver? – me pregunto mirando sus manos
—Claro, te vendré a ver a diario, amiga – dije con sinceridad, porque yo quiero que seas más que una amiga, quiero querer más de lo que te quiero, me faltaba decirle para sentirla más más pero las circunstancias no dieron para eso
—WIJI – dijo alzando los brazos, al abrace y ella beso mi mejilla
— ¿Entonces mañana a las 3? – dijo poniendo una hora cualquiera al ver el reloj
—Claro, sino antes, te llamo… ¡hey! Tu numero, tu mail, todo – dije algo exagerado. Tomo una hoja de una pequeña libreta que tenía en una mesita al lado de su cama y escribió rápidamente
—Toma – dijo dándome su el papel
—YA debo irme, te cuidas, te veo pronto – dije besándole suavemente la mejilla
—Obvio – dijo tocando sus mejillas sonrojadas, amaba eso de ella
A menos de 10 pasos lejos de su habitación busque el número y llame, marcando
— ¿Alo? – contesto con una pequeña risita
— ¿Hablo con Sofía? – dije imitando voz de un hombre mayor
—Con ella – dijo riendo
—Te veo pronto Sofí – dije riendo
—Te espero.
FIN.